Las encuestas ya comenzaron a disputar la elección de 2027, pero hay un problema: cada una parece estar viendo un Querétaro diferente.
FactoMétrica coloca al PAN hasta 22 puntos por encima de Morena. Otras mediciones reducen la diferencia a siete puntos. QM prácticamente registra un empate y Demoscopia Digital coloca ligeramente arriba a Morena-PT-PVEM.
Entonces, la pregunta resulta inevitable:
¿Quién tiene razón?
Quizá convenga mirar hacia atrás.
En 2021, un año antes de aquella elección, las mediciones colocaban al PAN —con Mauricio Kuri como candidato— claramente por encima de Morena. La ventaja parecía amplia y suficiente para anticipar una elección relativamente cómoda.
Pero conforme avanzó el proceso, aquella brecha comenzó a reducirse de manera considerable.
Para septiembre, la diferencia ya era mucho menor.
Y hay un dato que debería encender las alarmas de cualquier partido que pretenda convertir una fotografía en una sentencia electoral: en 2021, el PAN perdió casi ocho puntos en algunas de las principales mediciones, mientras Morena avanzó alrededor de seis puntos.
El PAN ganó, sí.
Mauricio Kuri terminó obteniendo poco más del 54% de los votos en la elección de gobernador, mientras Morena alcanzó alrededor del 24% como partido.
Pero ahí no termina la historia.
Porque si algo ha demostrado Morena en Querétaro es que sí puede crecer electoralmente.
En la elección de diputaciones locales, Morena pasó de alrededor del 24% de los votos en 2021 a cerca del 34% en 2024.
Diez puntos de crecimiento en apenas tres años no son un detalle menor.
Y mientras Morena crecía, el PAN comenzaba a enfrentar algo inevitable para cualquier partido que gobierna: el desgaste del poder.
Por eso resulta peligroso confundir una encuesta con una elección.
Hoy, el PAN continúa adelante en la medición agregada de Agenticus, que concentra y pondera cerca de 64 mediciones disponibles sobre Querétaro. Bajo esa metodología, la fotografía actual coloca al PAN en 45.1%, frente a 33.4% para Morena-PT-PVEM.
Es una ventaja importante.
Pero sigue siendo eso: una fotografía.
No una boleta.
No una urna.
No un resultado electoral.
Porque las encuestas pueden medir el estado de ánimo de los electores en un momento determinado, pero no pueden medir con certeza todo lo que ocurrirá durante una campaña: candidatos, alianzas, errores, aciertos, debates, escándalos, movilización territorial, voto útil, participación ciudadana y, sobre todo, el desgaste que produce gobernar.
Querétaro ya no es aquel territorio electoral inexpugnable que algunos quisieran imaginar.
Morena ha crecido.
El PAN conserva una ventaja.
Y todavía falta mucho para 2027.
Por eso, quienes desde ahora cantan victoria deberían recordar una regla elemental de la democracia:
una fotografía tomada un año antes no es la elección.
Porque al final, hay algo que ninguna encuesta puede olvidar:
las urnas no leen encuestas.

