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¿RESULTADOS O PROPAGANDA?

Ayer, durante la entrega del informe de gobierno de Mauricio Kuri, volvió a quedar una pregunta en el aire: después de cinco años,

¿Querétaro está recibiendo resultados o propaganda?

El gobernador, dicho sea de paso, no se ha presentado ante la Legislatura para entregar personalmente su informe ni para escuchar el informe de las y los diputados durante todo su mandato.

Pero ayer, el coordinador de la bancada de Morena, Arturo Maximiliano García, dejó un análisis que merece reflexión: Querétaro está para recibir resultados, no propaganda.

Y este mensaje resume mucho de lo que vivimos todos los días.

Mientras desde el discurso oficial se insiste en que Querétaro es uno de los estados más seguros del país, los datos obligan a mirar más allá de los anuncios.

La ENSU más reciente del INEGI ubica a la zona metropolitana de Querétaro entre las ciudades con mejor percepción de seguridad del país. Pero percepción no es lo mismo que realidad.

La ENVIPE 2025, que mide los delitos ocurridos durante 2024, incluyendo aquellos que nunca llegaron a una carpeta de investigación, ubicó a Querétaro entre las entidades con mayor incidencia delictiva del país. Para 2024, Querétaro registró 45 mil 107 delitos por cada 100 mil habitantes, la tercera tasa más alta del país, sólo detrás de Ciudad de México y Estado de México.

Las cifras muestran una tendencia que merece explicación:

2021: 31,817 delitos por cada 100 mil habitantes. 2022: 35,823. 2023: 40,755. 2024: 45,107.

Entonces, la pregunta es inevitable:

¿somos realmente más seguros o nos han construido una percepción de seguridad más fuerte que los propios resultados?

Y aparece el polígrafo

.El gobernador se sometió públicamente a una prueba de polígrafo.

Y aquí vale preguntarse: ¿pero qué necesidad de exponer así al gobernador? ¿Quién asesora estas decisiones?

Porque el polígrafo mide reacciones fisiológicas, pero no detecta directamente una mentira.

La propia CNDH ha advertido sobre sus limitaciones y cuestionamientos respecto de su confiabilidad.

Si una máquina pudiera determinar quién dice la verdad, ¿para qué existen las fiscalías, los ministerios públicos, los jueces y todo un sistema judicial?

La transparencia no puede reducirse a un espectáculo de comunicación transmitido en tiempo real.

Un resultado de “no sospechoso” no es una investigación y tampoco es un certificado absoluto de verdad.

Por eso el análisis de Arturo Maximiliano cobra todavía más sentido:

Querétaro necesita resultados, no propaganda.

Porque someter a un gobernador a un polígrafo puede ser una acción voluntaria de comunicación política.

Pero difícilmente sustituye la rendición de cuentas.

Y Querétaro merece más que eso.

Porque, como también lo dijo ayer en la Legislatura, el coordinador de la bancada morenista, la grandeza de este estado está en su pueblo, no en su gobierno.

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