Saludar a Claudia Gayou es como saludar a alguien que conoces desde hace muchos años.
Hay personas que, cuando llegan a un cargo público, cambian la manera de relacionarse con los demás. Claudia, al menos desde lo que me ha tocado ver, no.
Su carisma y su cercanía no son solamente conmigo. Los he visto con su equipo de trabajo, con periodistas, con ciudadanos y con prácticamente cualquier persona que se le acerca. Los trata con respeto, con alegría y con una naturalidad que no parece impostada.
Y quizá eso sea precisamente lo que más les molesta a algunos de sus antipáticos opositores.
Tal vez les vendría bien un poco de su alegría. Pero, sobre todo, mucho de su disciplina y de su capacidad de trabajo.
Y esto último no lo digo desde el favoritismo. Hay datos que lo respaldan.
Claudia Gayou lleva ya más de 80 iniciativas presentadas, lo que la coloca como la legisladora más productiva de esta histórica LXI Legislatura. Está incluso acercándose a Paul Ospital, quien supera las 100 iniciativas, aunque hay una diferencia importante: Ospital acumula dos periodos legislativos.
Por eso nuestra plática comenzó, como suele ocurrir, con una broma sobre nuestros respectivos haters. Es curioso: quienes más se empeñan en criticarnos terminan haciéndonos un favor involuntario. Nos dan foco.
También aproveché para felicitarla por su reciente registro en MORENA. Desde mi punto de vista, una buena decisión política, pero sobre todo una decisión que corresponde con el rumbo que Claudia ha venido construyendo.
Después dejamos las bromas y hablamos de trabajo.
Una ley que nace escuchando
Uno de los temas centrales fue la propuesta legislativa en materia de protección para periodistas y personas defensoras de derechos humanos.
Gayou decidió hacer algo que debería ser mucho más común en la política: antes de escribir una ley, escuchar a quienes serán afectados por ella.
Durante tres días se realizó un ejercicio de Parlamento Abierto en el que participaron periodistas, activistas, especialistas y organizaciones civiles.
El resultado fueron más de 70 intervenciones y propuestas que ahora se encuentran en análisis para integrar el primer borrador del proyecto legislativo.
La intención es que en las próximas semanas exista una primera versión que vuelva a ponerse sobre la mesa de quienes participaron, antes de que llegue formalmente al Congreso.
No será sencillo.
Cualquier reforma de fondo necesita acuerdos políticos y Gayou reconoce que tendrá que construirlos. Pero también dejó claro que su intención es conservar el mayor número posible de las propuestas ciudadanas.
Ahí está, quizá, una de las partes más interesantes del ejercicio: no se trata solamente de que una diputada presente una ley, sino de intentar que una ley se construya con quienes conocen el problema desde la calle.
Cuatro horas para llegar a donde uno tiene que llegar
La conversación también nos llevó a uno de los problemas que más afectan la vida cotidiana de los queretanos: la movilidad.
Gayou decidió conocer el problema desde el lugar donde lo viven miles de ciudadanos: el transporte público.
Después de realizar un recorrido para documentar las condiciones del servicio, habló de una realidad difícil de justificar: personas que pueden pasar hasta cuatro horas diarias trasladándose.
Cuatro horas.
Es prácticamente media jornada laboral perdida en el camino.
La diputada anunció que trabaja en una iniciativa para actualizar la legislación estatal en materia de movilidad, con la intención de fortalecer el transporte público, impulsar infraestructura para medios alternativos y mejorar las herramientas de planeación.
También cuestionó que durante los últimos años la comisión legislativa encargada del tema no haya impulsado reformas de fondo.
Y aquí hay algo que comparto: la discusión sobre movilidad no debería convertirse en una disputa partidista. El usuario del transporte público no viaja en PAN, MORENA, PRI o cualquier otro partido.
Viaja porque necesita llegar a trabajar, estudiar, llevar a sus hijos, regresar a casa.
Seguridad: los números y la calle
También hablamos de seguridad.
Gayou reconoce que Querétaro mantiene indicadores que lo colocan entre las entidades con mejores resultados nacionales, pero advierte que existe una percepción creciente de inseguridad entre los ciudadanos.
Y esa percepción tampoco puede ignorarse.
Los indicadores son importantes, pero también lo es lo que la gente vive y siente. Los hechos de alto impacto ocurridos recientemente obligan, por lo menos, a revisar con mayor profundidad las cifras y evitar conclusiones demasiado simples.
Porque una estadística puede decirnos mucho.
Pero nunca puede decirnos todo.
Cinco años de Querétaro de Verdad
La plática tuvo además un componente especial para mí.
Este año Querétaro de Verdad cumple cinco años.
Claudia ha estado cerca de este proyecto desde antes de convertirse en diputada. Ha participado, conversado, debatido y compartido este espacio cuando todavía no tenía el cargo que hoy ocupa.
Por eso su presencia en esta celebración tiene un significado distinto.
Cinco años de un medio que nació con una idea muy sencilla: que en Querétaro también se puede hacer periodismo para cuestionar, preguntar, investigar y abrir espacios para voces que muchas veces no encuentran lugar en otros medios.
Y quizá por eso nuestra conversación terminó hablando de algo que está por encima de partidos y cargos: la necesidad de mantener espacios donde políticos, ciudadanos, periodistas, activistas y especialistas puedan sentarse a conversar sin que todo tenga que convertirse en una pelea.
Al final, eso fue nuestra plática con Claudia Gayou.
Una conversación entre dos personas que ya se conocen, que incluso comparten algunos haters, pero que sobre todo comparten algo más importante: la convicción de que todavía hay mucho por hacer en Querétaro.
Y mientras algunos siguen ocupados contando quién critica a quién, otros seguimos contando quién trabaja.
Y en esta Legislatura, los números de Claudia Gayou hablan por sí solos.

