Hay entrevistas que te dejan datos y hay otras que te dejan reflexiones. La conversación con Jessica Ríos fue de las segundas.
Jessica es una joven con una gran facilidad para comunicar. Habla con claridad, argumenta con seguridad y, sobre todo, deja mensajes que invitan a pensar. Mientras la escuchaba, no podía dejar de reafirmar una idea que desde hace tiempo me ronda la cabeza: los jóvenes sí tienen la capacidad para ocupar espacios importantes en la política.
Con frecuencia se les mira como si todavía les faltara experiencia, como si su papel fuera únicamente apoyar campañas, repartir volantes o esperar pacientemente a que «les llegue su turno». Ese paternalismo político ha terminado por cerrarles puertas y, en muchos casos, por discriminarlos de manera silenciosa.
Jessica demuestra exactamente lo contrario. Tiene preparación, capacidad de análisis y una visión clara de los problemas que enfrenta su generación. No habla desde la teoría, sino desde una realidad que viven miles de jóvenes en Querétaro: la dificultad para acceder a una vivienda, los bajos salarios, la falta de oportunidades laborales acordes con su preparación y la escasa representación en los espacios donde realmente se toman las decisiones.
Durante nuestra charla también defendió la importancia de abrir más espacios para las juventudes dentro de la política, impulsar políticas públicas que respondan a sus necesidades, fortalecer programas que generen oportunidades laborales y apostar por la prevención, el deporte y la salud mental como herramientas para enfrentar los problemas sociales.
Otro aspecto que me llamó la atención fue su convicción al hablar de la inclusión y de la diversidad. Lo hizo con naturalidad, dejando claro que una sociedad democrática debe reconocer la pluralidad y garantizar derechos para todas las personas.
Al terminar la entrevista me quedé con una conclusión muy sencilla: el problema no es que falten jóvenes preparados para gobernar o participar en la política. El verdadero problema es que quienes hoy ocupan muchos espacios siguen creyendo que la juventud representa el futuro, cuando en realidad también forma parte del presente.
