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Santiago Nieto: la oportunidad histórica que Morena no puede desperdiciar

Hay victorias que cambian el tablero político.Eso es la llegada de Santiago Nieto Castillo a la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Querétaro.

No porque con una constancia en la mano ya se haya ganado una gubernatura. No.

Si se piensa eso confundimos el banderazo de salida con la meta.

Pero tampoco se puede negar lo evidente: Morena acaba de colocar una pieza que puede modificar radicalmente la ecuación electoral de 2027.

Y quizá lo más interesante es cómo ocurrió.

Durante meses, Nieto fue sometido a una auténtica tormenta mediática. Columnas, descalificaciones, señalamientos y una permanente intención de convertirlo en el centro de una narrativa negativa.

Paradójicamente, sus adversarios pudieron haber cometido un error estratégico monumental.Porque mientras intentaban disminuirlo, lo hicieron visible.

Mientras intentaban convertirlo en un personaje incómodo, lo colocaron en el centro de la conversación.

Y mientras algunos parecían empeñados en construirle una imagen de político vulnerable, terminaron ayudando a que la ciudadanía discutiera precisamente sobre él.

La guerra sucia tiene una regla que sus estrategas suelen olvidar: cuando el personaje sobrevive al ataque, el ataque termina convirtiéndose en propaganda gratuita.Y Nieto sobrevivió.

Pero hay algo todavía más significativo.Quienes compitieron contra él dentro de Morena no parecen estar dispuestos a convertir la derrota interna en una fractura.Al contrario: hubo felicitaciones, acompañamiento y gestos políticos que hablan de una cosa que Morena necesitará desesperadamente de aquí a 2027: unidad.

Incluso Luis Humberto Fernández, uno de sus contendientes, compartió públicamente un gesto de reconocimiento junto a Nieto.Y eso importa.Porque la verdadera prueba para Morena no era solamente decidir quién encabezaría la coordinación.

La verdadera prueba comienza ahora:¿serán capaces de poner el proyecto por encima de las ambiciones personales?

Eso fue precisamente lo que Nieto planteó en su primer discurso como coordinador.

Y aquí comienza la parte incómoda.Porque ganar la coordinación no significa ganar Querétaro.

El PAN no va a entregar el estado.El aparato político que durante décadas ha construido una identidad profundamente arraigada en buena parte del electorado queretano no desaparecerá porque Morena haya encontrado un candidato competitivo.

Tampoco bastará con el efecto Claudia Sheinbaum.Ni con el desgaste del gobierno estatal.Ni con la polarización.Ni con las redes sociales.

Morena tendrá que hacer política. Mucha política.Tendrá que caminar colonias, comunidades y municipios.Tendrá que escuchar.Tendrá que convencer a quienes nunca votarían por Morena.Y, sobre todo, tendrá que evitar uno de los pecados que más rápido destruyen a los partidos cuando alcanzan el poder: creer que una elección se gana desde las oficinas, las cúpulas o las redes sociales.

Se gana en la calle.Casa por casa.Persona por persona.Y ahí es donde Santiago Nieto tiene frente a sí una tarea monumental.

Porque Querétaro puede convertirse en uno de los grandes símbolos de la disputa política nacional de 2027.

Durante décadas, el PAN ha construido aquí uno de sus bastiones más importantes.Por eso, si Morena lograra arrebatarle la gubernatura, no estaríamos hablando simplemente de un cambio de partido en el Palacio de Gobierno.

Estaríamos hablando de un cambio en el mapa político de Querétaro.Y quizá por eso algunos comienzan a mirar esta contienda con una dimensión histórica.

No, no se trata de comparar literalmente una elección contemporánea con la caída del Segundo Imperio y Maximiliano en 1867. La historia no se repite de esa manera.

Pero sí existe una poderosa carga simbólica en recordar que Querétaro ya fue escenario de uno de los episodios que marcaron para siempre la historia política de México.

Ahora podría convertirse nuevamente en escenario de una batalla política de enorme trascendencia.

Y hay otro elemento que no puede ignorarse.La relación entre el gobierno de Mauricio Kuri y el gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum ha tenido momentos de cercanía institucional, pero también diferencias públicas.

El debate sobre propuestas como el llamado 6 de 6 y las declaraciones de la propia presidenta han dejado claro que la cortesía institucional no significa necesariamente coincidencia política.

Y eso modifica el escenario.Porque si en 2027 Querétaro se convierte en una elección verdaderamente competitiva, la disputa ya no será solamente entre dos nombres: será entre dos proyectos políticos, dos visiones de país y dos formas de entender el futuro del estado.

Para Santiago, solo ha terminado una parte.Ganar una contienda interna, recibir una constancia y escuchar felicitaciones es importante.

Lo verdaderamente difícil será mantener unida a Morena cuando comiencen las presiones, las candidaturas, los intereses, las negociaciones y las inevitables diferencias.

Porque el enemigo más peligroso de Morena no necesariamente estará enfrente.Puede estar adentro.Puede llamarse soberbia.Puede llamarse división.Puede llamarse exceso de confianza.Y puede llamarse creer que 2027 ya está ganado.No lo está.

Lo que sí está ganado —al menos por ahora— es algo que hace apenas unos meses parecía mucho más difícil: la posibilidad real de que en Querétaro exista una contienda por la gubernatura como no se había visto en décadas.Y ahí está la verdadera noticia.

No que Santiago Nieto haya ganado una coordinación.Sino que, por primera vez en mucho tiempo, el bastión panista queretano comienza a parecer vulnerable.

Ahora falta saber si Morena tendrá la inteligencia política para convertir esa vulnerabilidad en una victoria.

Porque 2027 todavía está lejos.Y las elecciones, como la historia, tienen la desagradable costumbre de burlarse de quienes creen que ya conocen el final.

La fotografía todavía no está tomada.Pero algo es indiscutible:la carrera ya comenzó.

En la Foto Santiago Nieto recibe la constancia como Coordinador de Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional al lado Valeria Flores Comisionada Estatal del Partido del Trabajo y Alejandro Pérez Secretario General de Morena.

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