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Mito o realidad: la seguridad en Querétaro

Durante el gobierno de Mauricio Kuri, una de las narrativas políticas más importantes ha sido la de un Querétaro seguro.

Pero una cosa es la narrativa y otra los datos.

Para analizar la seguridad hay que separar dos conceptos que con frecuencia se confunden: percepción e incidencia delictiva.

La percepción responde a una pregunta: ¿qué tan segura se siente la gente?

La incidencia responde a otra: ¿cuántos delitos ocurren?

Son indicadores distintos y ambos son importantes. El problema aparece cuando utilizamos uno para afirmar que el otro también está bien.

El 5M: el primer golpe a la narrativa

Más allá de la discusión sobre si hubo o no fallecidos, el 5M dejó una evidencia contundente: un sistema de seguridad puede ser rebasado en cuestión de minutos.

Casi 4 mil millones de pesos en tecnología

En febrero de 2022, el gobierno de Querétaro formalizó con Seguritech un contrato por aproximadamente 3 mil 913 millones de pesos para tecnología, videovigilancia, infraestructura e inteligencia.

La pregunta sigue siendo obligada: ¿qué resultados concretos ha producido esta inversión?

A falta de una evaluación pública que permita medir con claridad su impacto, revisemos los números.

La incidencia delictiva

De acuerdo con la ENVIPE del INEGI, la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes en Querétaro tuvo el siguiente comportamiento:

2021: 31,817
2022: 35,823
2023: 40,755
2024: 45,107
2025: 35,904

Entre 2021 y 2024, la incidencia delictiva aumentó 41.8%.

En 2022, el primer año completo del gobierno de Mauricio Kuri, Querétaro registró 35,823 delitos por cada 100 mil habitantes y se ubicó entre las tasas más altas del país.

En 2023 volvió a aumentar y en 2024 alcanzó los 45,107 delitos por cada 100 mil habitantes, el punto más alto registrado para Querétaro en esta serie y nuevamente entre las tasas más elevadas del país.

Es decir:

la incidencia delictiva no solamente aumentó; llegó a su punto más alto durante la actual administración.

Pero en 2025 ocurrió algo importante

La tasa cayó de 45,107 a 35,904 delitos por cada 100 mil habitantes: una reducción de 20.4%.

Es una mejoría real.

Sin embargo, el promedio nacional en 2025 fue de 34,442 delitos por cada 100 mil habitantes.

Querétaro, con 35,904, permaneció ligeramente por encima de la media nacional.

Además, incluso después de la reducción, la tasa seguía 12.8% por encima de la registrada en 2021.

Hay una mejoría. Pero el problema no está resuelto.

¿Y la percepción?

Aquí es donde la narrativa oficial tiene un argumento válido.

La percepción de seguridad en Querétaro ha mejorado.

La ENSU del INEGI reportó para junio de 2026 que la zona metropolitana de Querétaro alcanzó 63.9% de percepción positiva de seguridad, ubicándose en el lugar 13 entre las 92 ciudades evaluadas y como una de las capitales mejor posicionadas del país.

Pero hay que insistir:

la percepción no es incidencia.

Podemos sentirnos más seguros y, al mismo tiempo, vivir en un estado cuya tasa de delitos permanece por encima del promedio nacional.

Los Cantaritos: otra prueba para el discurso

El 9 de noviembre de 2024, un grupo armado atacó el bar Los Cantaritos. El saldo fue de 10 personas asesinadas y 13 heridas.

El caso adquirió dimensión nacional.

La tecnología no permitió prevenir el ataque, aunque sí contribuyó posteriormente a la investigación.

La indagatoria contó además con coordinación del gobierno federal. Omar García Harfuch informó que el ataque estaba relacionado con una disputa entre grupos criminales y posteriormente se realizaron detenciones vinculadas con el caso.

En uno de los momentos más difíciles para la seguridad de Querétaro, la coordinación con el gobierno federal también fue necesaria.

Y si esa coordinación funciona, también debe reconocerse.

Entonces, ¿mito o realidad?

La respuesta quizá sea más incómoda que cualquiera de las dos opciones.

Querétaro sí ha mejorado en algunos indicadores de seguridad.

La reducción de 20.4% en la incidencia delictiva durante 2025 es real.

La percepción de seguridad también ha mejorado y eso es real.

Pero también es real que entre 2021 y 2024 la incidencia aumentó 41.8%; que en 2024 Querétaro alcanzó una tasa de 45,107 delitos por cada 100 mil habitantes; y que en 2025, a pesar de la reducción, permaneció por encima del promedio nacional.

Por eso una reducción importante no puede convertirse automáticamente en un éxito absoluto.

Una última reflexión

Los tres estados con menor tasa de incidencia delictiva en 2025 fueron Chiapas (MORENA), Coahuila (PRI) y Zacatecas (MORENA).

Sin embargo, Zacatecas, a pesar de registrar uno de los mejores indicadores estadísticos del país, vivió recientemente el ataque con un coche bomba en Ojocaliente.

La lección es clara:

un buen indicador estadístico no significa que un estado sea inmune a la violencia.

Y exactamente lo mismo aplica para Querétaro.

Por eso es necesario seguir preguntando:

¿Cuánto se ha invertido realmente en seguridad?

¿Qué resultados concretos ha producido esa inversión?

¿Por qué aumentó la incidencia durante los primeros años de la administración?

¿Por qué Querétaro ha permanecido por encima de la media nacional?

¿Y qué se está haciendo para que la reducción de 2025 no sea solamente un buen año estadístico, sino el inicio de una tendencia permanente?

Un Querétaro más seguro no debe ser solamente una narrativa.

Debe ser un resultado.

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