En respuesta al comentario publicado en Política Confidencial de Publimetro y al video difundido por su director, Braulio Hernández, sobre el documental de HBO Max Latinoamérica acerca de la tragedia del Estadio Corregidora del 5 de marzo de 2022 (5M), considero necesario responder a sus señalamientos.
Se cuestiona el rigor periodístico del documental por los perfiles entrevistados, los testimonios anónimos y los supuestos vínculos políticos de algunos participantes. Pero ¿dónde está exactamente la falta de rigor?
En el documental participaron más de 20 personas con conocimiento directo o relevante de los hechos: el gobernador, personas afectadas, personal de seguridad, cinco periodistas —dos de ellos acudieron al estadio el día de los acontecimientos—, un elemento del Cártel de Santa Rosa de Lima, un integrante de la Policía Estatal, Juan Martín Granados, el exsecretario de Protección Civil, un ex-regidor del Mpo de Querétaro y aficionados del Atlas y de Gallos, entre otros.¿No es eso reunir fuentes y contrastar versiones?
Hay registros en video de personas despojadas de su ropa en distintas zonas del estadio y de la falta de intervención policial durante los disturbios. También es un hecho que, actualmente, no hay ninguna persona en prisión por los acontecimientos del 5M. Son elementos que merecen explicaciones, no descalificaciones.
En el documental, yo mismo planteé preguntas que siguen siendo relevantes:- ¿Por qué despojaron de su ropa a las víctimas y se llevaron sus identificaciones?- ¿Por qué ocurrieron estos hechos en distintas zonas del estadio?- ¿Por qué los policías no intervinieron para auxiliar a los aficionados y controlar las agresiones?- ¿Por qué se nos llama amarillistas cuando existen testimonios y videos que ameritan investigar incluso las versiones sobre posibles fallecimientos?
Estas preguntas no equivalen a dictar sentencias. Son parte del trabajo periodístico: investigar, contrastar y buscar respuestas.Tampoco es válido descalificar automáticamente los testimonios anónimos. Proteger a las fuentes es una práctica legítima del periodismo; su información debe valorarse y contrastarse, no descartarse únicamente por el anonimato.
Me parece especialmente delicado que se cuestione la credibilidad de los periodistas por sus supuestos vínculos con Morena. No hablaré por mis compañeros, a quienes respeto y cuya trayectoria valoro. Hablaré por mí.
Si Braulio Hernández insinúa que trabajo para Morena, lo invito a demostrarlo: que presente mi afiliación a ese partido o la nómina que acredite que recibo un pago suyo. Las insinuaciones políticas no sustituyen los argumentos ni desacreditan una investigación.
El documental no es una investigación ministerial ni pretende sustituir a la Fiscalía. Es una investigación periodística que reúne testimonios, examina hechos y plantea preguntas sobre responsabilidades que todavía requieren esclarecimiento.
Si hay errores, que se señalen. Si hay testimonios falsos, que se demuestre. Si existen otras versiones, que se presenten con evidencias. Esa sería una crítica periodística.
La investigación sobre el 5M seguirá siendo necesaria y, estaremos pendientes de cuando se abran los expedientes en 2027. Habrá que continuar preguntando.
No pido que se acepte mi trabajo sin crítica. Pido que se critique con argumentos. Porque el rigor periodístico no consiste en evitar las preguntas incómodas, sino en formularlas responsablemente y buscar respuestas, incluso cuando estas incomodan.
